Cuatro años después de terminar “Pienso, luego existes”, el cortometraje sigue dándome alegrías. Esta vez ha sido algo inesperado, importante y emocionante: el I Festival de Cortometrajes Lumiere de Cartagena de Indias (Colombia). Leer más…
Este es un vídeo con la interpretación de la música del cortometraje “Pienso, luego existes” (2006) en directo. Forma parte de una serie de grabaciones que he ido haciendo con algunas partituras para piano, como la de Partitura Privada. Es la primera pieza musical que compuse para cine. Fue en Salamanca, en mi habitación de la calle Prior, donde tenía un compañero de trabajo que aún conservo y utilizo a diario: un piano digital que me ayudó a ambientar musicalmente multitud de trabajos. La noticia destacable para esta canción es que ha sido seleccionada en el concurso internacional Te compro una canción, un concurso en el que también compito con Domingo y que se resolverá esta primavera de 2011.
“Pienso, luego existes” es mi primer cortometraje, la primera vez que me enfrenté a un guión, un storyboard, una producción, una cámara, un montaje y una postproducción. Bueno, no la primera exactamente, pero es más poético dejarlo así. El resultado fue inmejorable, no por la factura de la película, sino por la motivación posterior. Me inició en un viaje audiovisual que aún no ha terminado y que, de momento, tiene mucho más recorrido. Recibió varios premios, el más importante en Colombia. Fue un trabajo mano a mano con David Yáñez, uno de mis fieles colaboradores durante aquellos años, y Paula Prendes, la que fue mi inseparable compañera de viaje y fue también apoyo incondicional en este cortometraje. Carlos Lorenzo protagonizó y narró la historia, aportando una naturalidad que antes no tenía. Pudimos, con muchas ganas y mucha pasión, sacar el cortometraje a la luz, y lo han visto ya cerca de 400.ooo personas, eso es algo fantástico. El corto sigue vivo después de casi cinco años, sigue siendo fuente de inspiración para nuevas obras y espacio de evasión para muchas personas frente al ordenador. Eso es lo más importante, crear una historia sin más pretensión que terminarla y que perdure en el tiempo tan fresca y emotiva como el primer día.